4.24.2009

El espacio público; salida a lo cotidiano.

[ Alejandro Carrillo R. ]

Una persona común, al menos del lado occidental, se levanta cada mañana de lunes a viernes, se dispone a desayunar algo rápidamente en el mejor de los casos; se arregla para salir a trabajar o estudiar; permanece de seis a ocho horas continuas realizando actividades cotidianas, que normalmente tiene medidas y/o controladas; sale a comer algo; llega a su hogar nuevamente a realizar más actividades cotidianas y si dispone de algunos minutos, se pone a ver televisión, escuchar música, leer algo, navegar por internet o echarse una partida de algún video juego; cena algo, en ocasiones, y prepara lo necesario para realizar lo mismo al día siguiente. A la llegada del fin de semana, la persona puede permanecer en la comodidad de su hogar y descansar de la semana, ponerse a limpiar su casa, y si hay tiempo, visitar a la familia, ir al centro comercial a hacer algo más que la compra semanal, ir al cine; en conclusión, variables a lo 'cotidiano'.


Si algo distrae la atención de las personas, a ver el mismo trayecto, el mismo camino, y por supuesto, el mismo destino que vive por toda la semana, es el espacio público. El poder alejar a la gente por unos instantes de la labor interminable de cada día hábil, sin duda crea una sensación de regeneración, un respiro, un nuevo sentido para continuar. Y sabiendo explotar este tipo de espacios, se crea, además de una calidad en la ciudad, una calidad de vida.

Alternativas y opciones en el espacio público existen; desde diseñar un simple jardín o parque, hasta la más compleja micro-ciudad o centro de entretenimiento. Es ahí cuando lo que se debe buscar es el máximo confort, el máximo respiro, la sensación de que ese lugar es maravilloso, y sobre todo necesario, de que ese lugar está ahí. Y como todo, este tipo de construcción habrá de estar equilibrado. No importa el sector o clase social, todo habitante, toda persona siempre ha de encontrar un espacio público que ocupar, que disfrutar, en cual relajarse.

El espacio público además puede ser el generador de núcleos de población, de una separación entre las áreas de la ciudad, de puntos de interés y turismo, de la distribución de la misma ciudad. En resumen, el origen y la generatriz de la ciudad. Y de manera más particular, el que dé el encuentro entre la sociedad.

En el momento en que se consiga un orden y un equilibrio entre lo cotidiano, que es la vivienda, la fábrica, la oficina, el restaurante de comida rápida, etcétera; y entre lo no cotidiano, que es el jardín, el parque, el centro comercial, el cine, el teatro, el antro, algún restaurante formal, la feria, o un espacio natural; será cuando el nivel de calidad de las personas, de la ciudad, del país, de la mentalidad presente, sean los mejores.

El rápido crecimiento de las zonas urbanas ha desplazado por completo a aquellos espacios necesarios, además de la habitación y el trabajo. Sólo con la aplicación de las normas sin tolerancia alguna, se permitirá recuperar el equilibrio perdido, e indudablemente, es el espacio público ordenado, el que provee una solución de distribución urbana más efectiva. Sustentabilidad, naturaleza y seguridad, son sólo algunos de los puntos que éste es capaz de solventar.
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Fotografías:
1. Centro comercial Aves Marías; Medellín, Colombia.
Aparece en inciarco.com
2. Vivo City, Singapur.
Aparece en littlecreambook.com

1 comentario:

Kraxpelax dijo...

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