5.23.2009

Calatrava y su “Monumento al Ego”

[ Eduardo Arriaga ]

Después de decenas de modificaciones, incontables críticas y de casi duplicar el presupuesto (de $2 mil millones USD a $3.2 mil millones USD), el arquitecto español Santiago Calatrava ha presentado el diseño de lo que será el Intercambiador de Transportes de Nueva York, a ser construido en la denominada zona cero de Manhattan. Exhibido en el Instituto Español Reina Sofía, este proyecto, como otros de Calatrava, no ha estado exento de polémica.

Uno de los críticos de la nueva terminal es el prestigiado diario The New York Times, que ha calificado el proyecto desde “descorazonador” hasta “un monumento al ego”. A propósito el rotativo neoyorquino menciona: el Sr. Calatrava sigue siendo incapaz de superar el fatal error del proyecto: la llamativa incongruencia entre la extravagancia de la arquitectura y el limitado propósito al que sirve. El resultado es un monumento a un ego creativo que celebra la destreza ingenieril de Calatrava, pero poco más. Y refuerza la probabilidad que un día, décadas más tarde, cuando el sitio este finalmente completado, estará de pie como un testimonio de nuestra incapacidad de apartar intereses personales ante una de las más grandes tragedias de América.

Desde que las autoridades de Nueva York manifestaron la intención de reconstruir lo más rápido posible la zona devastada por los atentados de 11 de septiembre, Santiago Calatrava hizo públicas diversas ideas con la intención de intervenir con un proyecto suyo la zona cero, finalmente se le encargo diseñar el Intercambiador de Transportes, a lo que el diario recuerda: Cuando Santiago Calatrava revelo su diseño para el luminoso intercambiador de acero y vidrio para la zona cero en enero de 2004, los oficiales gubernamentales lo aclamaron como una versión del Siglo XIX de la Grand Central Terminal – una de las pocas manchas luminosas en un plan de desarrollo entorpecido por la política, intereses personales y el peso de la historia del sitio.

Creo que no cabe duda de la aportación desde el punto de vista estructural, constructivo y hasta de la experiencia espacial de los edificios de Calatrava, pero, como ya se ha dicho muchas veces, habría que preguntarse hasta que punto hay que seguir una “línea de producción” de arquitectura tan formal, totalmente protagonista, sobre todo tomando en cuenta que muchas de las veces los ciudadanos son los que pagan los millonarios costos. Sustentando las composiciones formales de su arquitectura en metáforas y analogías conceptuales más que en necesidades reales, como el ya conocido medio arco que remata la azotea de la Ópera de Tenerife, que no tiene otra función que coronar el icónico edificio y que significó un porcentaje importante del costo total.

Finalmente, esta es la manera en que se planea reconstruir la sensible zona cero, y por ahora, Nueva York se une a la lista de ciudades que abiertamente han protestado por la incorporación de los proyectos del arquitecto español.

Imagen: About.com, Courtesy of the Port Authority of New York & New Jersey

1 comentario:

Alfonso Morales dijo...

Buen día a todos los lectores de este blog.
Descubrí su blog y me parece bastante interesante.Soy estudiante de Ing.Arq de Michoacán.
Con respecto a esta obra de Calatrava creo que si es innecesaria y como dice el artículo es un capricho del autor. Lo obra es buena y llamativa, pero creo que este tipo de obras son necesarias o viables cuando alguna ciudad quiere crear un ícono que la represente. Ya que la obra puede atraer turismo o eventos, que terminarían resultando en ingresos. Así, una obra de esta magnitud de justifica, pero en el caso de Nueva York no creó que se necesite un derroche tan grande, ya que la zona cero será un punto importante con o sin esta obra.
saludos.