5.07.2009

Vivienda en serie o Vivienda en serio

[ Eduardo Arriaga ]


En la gran mayoría de nuestras ciudades latinoamericanas, si uno se aleja un poco del centro y mira hacia la periferia, lo más probable es que se encuentre con un mar de tinacos, techos, puertas y ventanas de increíble similitud, casi agobiante para algunos y tristemente indiferente para otros.

Producto de la necesidad de dotar a una creciente población de una vivienda digna, producto de la necesidad de agotar un cuestionable presupuesto y publicar spots publicitarios anunciando los logros de campaña y producto, aunque indirectamente, de dar trabajo a una también creciente población de profesionales de la construcción.

Fraccionamientos, condominios, blocks, conjuntos, la solución en términos generales es la misma, algunos con mal diseño, algunos con diseño mejor logrado y algunos casos notables como lo es Quinta Monroy en Iquique, Chile, de la iniciativa Elemental, dirigida por Alejandro Aravena donde se plantean los futuros crecimientos de las familias (en situación de pobreza extrema) y el modo en que el diseño arquitectónico provocaría que la vivienda se valorizara en el tiempo, mejorando la calidad de vida de las personas beneficiarias no solo al momento de recibir su vivienda si no también al largo plazo.

Hace algún tiempo, fue publicada en la revista electrónica CNN Expansión un artículo donde se mencionaba la intensión de Viveica, empresa filial de ICA, de invertir 1,700 mdp en un proyecto denominado “Casaflex”, que contempla la construcción de una fábrica que produciría viviendas de forma industrial, con tecnología similar al lego, como lo mencionan ellos, que haría hasta cuatro casas al día, las cuales tendrían ahorro de un 40% en materiales, lo que bajaría el costo de la vivienda a 100,000 pesos incluyendo el terreno. Al parecer el mercado inicial serían las zonas conurbadas del centro del país, 200 km a la redonda de Atitalaquia Hidalgo en donde se localizaría la fábrica.

A pesar de que aún no se sabe cuando se podría poner en marcha Casaflex, los beneficios de este tipo de viviendas serían muchos. Velocidad y sustentabilidad en la construcción, posibilidad de ampliación, elección de entre 50 modelos diferentes que se piensan poner a disponibilidad del cliente, pero sobre todo, el bajo costo en comparación con la oferta actual de nuestro país. En Estados Unidos hay múltiples ejemplos de esta producción de viviendas en fábricas, fabprefab agrupa muchos de estos.

Quedan varias interrogantes al respecto, por un lado se proyecta como una excelente opción para cubrir la necesidad básica de vivir, invirtiendo menos y recibiendo más, habrá que esperar a ver las acciones de las demás empresas inmobiliarias. Por otro lado, por lo menos desde mi punto de vista, esto surge como una respuesta privada a una necesidad pública, la de facilitar la obtención de una casa para sectores con menor poder adquisitivo de la sociedad. ¿Podría esto cambiar la manera en que el gobierno contempla los proyectos de vivienda?, ¿Se dejan atrás los conglomerados de miles de viviendas en serie, sin un equipamiento urbano planificado para dar paso a nuevas producciones de mayor calidad, menor costo y mayores posibilidades?, son preguntas que se irán esclareciendo conforme esto vaya tomando forma.

Me queda una última duda, ¿Qué pasará con los arquitectos?, este tipo de viviendas vendrán a complementar el trabajo que realizan miles de profesionistas en las constructoras o vendrán a suprimir su participación, quizá no al corto plazo, pero, tal vez “El futuro de la Arquitectura no sea Arquitectónico”, como lo dijo Jean Nouvel al recibir el Pritzker; tal vez el futuro de los arquitectos está en las fábricas, sólo el tiempo y las necesidades de la sociedad lo dirán.

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