8.29.2009

Lecturas > Arquitectura y Ciudad / Teodoro González de León

[ Eduardo Arriaga ]

Museo Rufino Tamayo, México D.F. Foto: Eduardo Arriaga

En esta ocasión les traemos un extracto del interesante discurso del arquitecto mexicano Teodoro González de León al ingresar al Colegio Nacional, periódicamente iremos publicando mas textos de reconocidos personajes de la arquitectura y el urbanismo. "Teodoro González de León (1926- ), arquitecto mexicano contemporáneo, uno de los que muestra mayor talento a la hora de valorar la fuerza y la sobriedad de la tradición mexicana dentro de una línea de expresión cercana al Brutalismo" (1).


Sin más les presentamos esta interesante lectura:

Las ciudades se deben al azar, el diseño, el tiempo y la memoria. En otras palabras: son obra de la gente, regulada por el gobierno, modificada por el tiempo y preservada por la memoria. Las buenas ciudades resultan de un equilibrio entre esos cuatro factores: en ellas, el orden del diseño propicia la libertad y la memoria urbana de sus habitantes actúa para corregir y llegado el caso, aprovechar los efectos del tiempo. Son ciudades bellas en las que la plástica urbana adquiere la naturaleza de una obra de arte. Una plástica urbana, muy específica, configurada no sólo por los espacios de las calles, plazas y parques, la variedad de formas y superficies de los edificios y monumentos, sino también por todos los objetos que pueblan esos espacios: postes, alambres, anuncios, vehículos. Es además una plástica dinámica, sólo apreciable en movimiento; más todavía: la forma y la facilidad del movimiento son parte de ella. Si según el precepto de Alberti la escultura requiere de ocho puntos de vista a su alrededor para ser concebida y apreciada, la plástica urbana requeriría no ocho sino una infinidad de puntos; es decir requeriría tiempo. El recorrido por una ciudad es la más inmediata demostración de las cuatro dimensiones en que habitamos. (…)

Auditorio Nacional, México D.F. Foto: Eduardo Arriaga

Una ciudad, para decirlo con palabras de Octavio Paz, puede convertirse en “una visión de los hombres en el mundo y de los hombres como un mundo: un orden, una arquitectura”. Estas palabras nos aclaran cuál es la lectura que podemos hacer de la ciudad y nos hacen entender la estrecha relación que hay entre los factores que la conforman: el azar, el diseño, el tiempo y la memoria. Hay ciudades como Brasilia: una gran manufactura creada de un solo golpe en la que el diseño es preponderante y anula el azar. Todo tiene su sitio de antemano. Pero anular el azar es ilusorio y éste se despliega en forma incontenible afuera, en el conjunto de ciudades satélites que rodean a Brasilia y que son sorprendentemente semejantes a las áreas urbanas de crecimiento espontáneo de toda Latinoamérica. Más adelante me referiré a este punto.

Existen en cambio ciudades como Londres, en las que resalta la diversidad: la estructura urbana, aparentemente caótica, está orientada a preservar una serie de enclaves urbanos totalmente distintos unos de otros. París es un ejemplo de lo contrario: desde el siglo XVII existe la voluntad formal de dar un diseño homogéneo a una pluralidad de áreas urbanas diversas. Un sistema de ejes perspectivos cruzados, aunado a una secuencia de grandes espacios y monumentos, impone un orden que permite comprender la ciudad. Pero en ningún momento ese orden ahoga lo espontáneo y lo plural. En una entrevista reciente, Umberto Eco decía que París es una ciudad que permite vivir en épocas diferentes a la nuestra. "Se puede, por ejemplo, seguir los recorridos sin salir jamás del Medioevo; permanecer dentro de sus arquitecturas y dentro de sus sugerencias". En París también se puede apreciar cómo se han renovado o sustituido valientemente las estructuras que el tiempo ha dañado.


Para leer más:
• Recomiendo leer el discurso completo, se puede encontrar en la página del Colegio Nacional

(1) Enciclopedia Microsoft Encarta

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