12.16.2009

La arquitectura y la ciencia ficción, ¿el futuro?

[ Alejandro Carrillo R. ]


“Llegará un momento en el que ya no podamos diferenciar la ficción de la realidad, puesto que los elementos que veíamos sólo en películas estarán presentes en las ciudades”

La imaginación y la creatividad, así como la sed de saber que ocurrirá han permitido suponer diferentes maneras en las que será el futuro, y la arquitectura no es la excepción. El movimiento futurista a finales del siglo XIX, alentado principalmente por todos los avances científicos y tecnológicos que se venían dando, a la vez que la internacionalización de la información, fue el primer hecho que buscó visualizar el futuro, con bastante creatividad e imaginación, sí, pero a la vez, con bastante cordura y razón. No fue un movimiento -a la carrera-, o de broma, cada idea bosquejada contenía aspectos funcionales, razonados, lógicos y con una completa aplicación de toda la tecnología e innovación de ese entonces. Lamentablemente, y justamente por las limitaciones de ese tiempo, todo se quedó sólo en propuestas en papel juzgadas locas e imposibles.

Pero hoy en día, los mismos avances científicos, pero sobre todo tecnológicos, han permitido tener una nueva visión y esperanza de cómo será el futuro, en este caso, arquitectónicamente hablando. Y es con los tan renombrados avances científicos y tecnológicos que se puede suponer, que ahora, todo eso no se quedará en simples imágenes, sino que se alcanzará llevar dichas ideas a la realidad.

No sólo en el aspecto de que hoy existen aplicaciones computacionales capaces de realizar modelos e imágenes fotorealistas impresionantes, que incluyen cálculos complejos y completos; sino también el séptimo arte, que en cintas como Volver al Futuro, Total Recall o el Quinto Elemento muestran una suposición de cómo serán las ciudades actuales en el futuro. O cintas como Star Wars, en las que se visualiza una arquitectura totalmente distinta, en no sólo ciudades, sino planetas ficticios.

Y sus tramas no están hechas -a la carrera-, comenzando con Volver al Futuro, si bien quizá Steven Spielberg se adelantó un poco, al suponer que en el 2025 los autos volarían y los videojuegos serían una bazofia, no se equivocó mucho en cuanto a cómo las ciudades van quedando desfasadas y requieren alternativas poco ortodoxas para funcionar, como el hecho de que los fraccionamientos, que hoy son de lujo, mañana serán lugares arcaicos e inseguros, y el de que los monumentos históricos van perdiendo su carácter y van siendo reemplazados.

En Total Recall, si bien quizá los taxis del 2084 conducidos por robots darían más miedo que los conducidos por personas, ahí se conjugan los elementos que han ido formando a las grandes metrópolis, habiendo corredores, distribuidores viales y transportes masivos en todas y cada una de las calles totalmente separados, sin exceptuar que la vista de las ventanas de las casas tendrán que ser imágenes falsas, puesto que en las reales sólo se vería edificio tras edificio, sin terminar. Y quizá también habitar Marte sea una exageración, pero la sobrepoblación actual no lo es. Y en el Quinto Elemento, no podría omitir el McDonald’s en las alturas de un edificio, para abastecer a la gente hambrienta que viaja en sus vehículos voladores.


Por otro lado, en Star Wars, considerando que es demasiado exagerado el considerar que cada planeta con vida va a tener sólo un elemento cultural característico que se aprecie en su arquitectura, como George Lucas muestra, sí se refleja una arquitectura futurista acorde a distintos elementos culturales, tomados de las culturas de nuestro planeta, y con una enorme visión realista, independientemente de las irrealidades de las películas. Sistemas como Coruscant, la capital de la galaxia de Star Wars que es una ciudad gigantesca vanguardista y vertical, totalmente impresionante. Tatooine, sistema en el que las construcciones están hechas con pura arena, de una manera muy peculiar. Naboo, sistema que toma elementos de la antigua Roma, y en general de la arquitectura histórica de Italia. Y sistemas como Kamino o Bespin IV, que son representadas con elementos arquitectónicos fríos, de metal y con toda la tecnología aplicada a las condiciones físicas.


La creatividad de los directores, y los efectos visuales en constante evolución, son lo que nos están dando una idea de cómo se estarán viendo las ciudades en un futuro no tan lejano. Ciudades como Dubai en Emiratos Árabes Unidos, las arquitecturas de última generación como el deconstructivismo y el post High- Tech, así como las teorías de las mico-ciudades y los edificios dinámicos son claras muestras de la época a la que se está llegando, y que ya no es una película de ciencia ficción.


* Las imágenes están referenciadas en sus pies de foto correspondientes.


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