1.06.2010

Un Techo Para Mi País recibe el pergamino de honor de la ONU en el día mundial del hábitat.

[ Joaquín Eduardo Vázquez Hernández ]

Martes, 26 de mayo de 2009; hace ya 5 meses que me invitaron a participar, y créanme que ha sido difícil buscarme justificaciones para estos 150 días, 11 horas y 12 minutos. Ahora, sí quiero dejar bien claro que no es falta de imaginación para seguir encontrándome desviaciones de mi compromiso, sin embargo creo que al fin he decidido un tema respecto al cual puedo opinar: la realidad de nuestra Latinoamérica.

Tengo que empezar por una disculpa. Cabe aclarar que yo soy estudiante de arquitectura, voluntario, amigo, “filósofo”, amante de jugar futbol, ver Dr. House, y demás banalidades, que no incluyen por ningún lado algún motivo que haga pensar que yo sepa escribir; me he ayudado de la amiga Wikipedia para entender un poco lo que es un “artículo” y resulta que….”un artículo es un texto que presenta la postura personal de un periodista frente a un acontecimiento o un problema actual o de interés general.” Partiendo de esto vamos a la noticia.

El primer lunes de octubre de todos los años se celebra “El Día Mundial del Hábitat”, por este motivo UN-HABITAT (Programa de Asentamientos Humanos de las Naciones Unidas) entregó el reconocimiento “Pergamino de Honor” a Un Techo Para Mi País. El reconocimiento se entrega a proyectos innovadores, sustentables y replicables en todo el mundo; como quien dice “si la arman”. Claudio Castro, Director Social de Un Techo Para Mi País, recibió el reconocimiento del Secretario del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos, Shaun Donovan, y de la Directora Ejecutiva de UN-HABITAT, Anna Tibaijulka, en el museo nacional de construcción de Estados Unidos.

Un Techo Para Mi País es una organización Latinoamericana que busca la erradicación de la extrema pobreza, liderada por jóvenes de 16 países del continente.

Vamos a la opinión.
Comencemos hablando de arquitectura, antes de que los pierda, si no lo he hecho aún. ¿Qué es para uno la arquitectura? “El arte de modificar el medio para satisfacer las necesidades del hombre” o “crear espacios bellos y funcionales para que el hombre realice sus actividades”... No sé, podría seguir con todas esas definiciones que seguramente muchos de nosotros hemos dado o escuchado en clase, leído o deducido. Ahora bien, ¿se han puesto a pensar a profundidad cada palabra, el significado completo y profundo de todas esas frases?

En mi muy particular opinión, la arquitectura es del hombre y para el hombre. Esto me hace creer que sería prudente que ésta buscara el bien del HOMBRE, pero: ¿qué es eso? ¿Acaso el bien del hombre es tener los recorridos más cortos en su casa, los colores más armónicos, los materiales más sustentables, los espacios más confortables?… Tal vez. Seguramente es una parte, pero, ¿qué pasa con el resto del hombre, esa parte que no podemos ver, esa parte que puede sigue con hambre después de saciar las necesidades fisiológicas, esa parte cuyo mayor apetito es de sentido? No importa cómo le llamemos es común en todos los hombres y, a razón de practicidad, yo le llamaré por su nombre más común: espíritu.

Si bien es cierto que la arquitectura no es capaz de dar significado al hombre por sí misma; es su fin esencial hacer cuanto esté en sus manos para propiciarlo y es que si el bien del hombre depende de su sentido, es sencillo deducir que debemos intentar facilitar al hombre su trascendencia espiritual mediante los espacios materiales.

Ahora, retomando la noticia, pensemos en la pobreza. La línea de pensamiento seguramente los mueve por los conceptos de dinero, calle, hambre, enfermedad, etc. Pero, estas no son sino condiciones de la pobreza, la pobreza va mucho más allá; la pobreza es una cuestión más bien de marginación, marginación cultural, marginación social, marginación de oportunidades, de educación, de salud… O sea muchos márgenes. Las condiciones generales de la vida de una persona en pobreza extrema se caracterizan esencialmente por los límites.

Ésta es la condición de unas 200 millones de personas en Latinoamérica, México contribuye con una muy buena parte; ésta es la realidad del país; ésta es la realidad de Latinoamérica y de muchas partes del mundo, es una parte muy grandota como para ser ignorada.

Tal vez no fue lo primero que se pensamos cuando decidimos estudiar arquitectura. Probablemente tenemos todas nuestras esperanzas puestas en que haya un genio dentro de nosotros, que sea contratado sólo para grandes proyectos: proyectos espectaculares, proyectos que sean reconocidos mundialmente por su novedoso diseño, por su genial manejo de luces, su armónica composición. No me mal interpreten, yo tengo también el sueño de ser bueno para esto que es mi pasión. Me encantaría estar a la cabeza de un gran proyecto. Pero hoy yo digo que hay que voltear un poco, no hace falta mucho para darnos cuenta de las necesidades del hombre hoy día, y es que yo creo que no hay proyecto más grande, no habrá nunca proyecto más importante, que el bienestar de nuestro hermano: el hombre.


Fotos: Archivo / © Un Techo Para Mi País Org.

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