9.18.2010

¿Trascender hasta el tricentenario?

[ Alejandro Carrillo R. ]


Justamente acaba de conmemorarse en todo el país el Grito de Inicio de la Independencia de México número doscientos. Fue una fiesta que inició con la suspensión de labores administrativas por parte de todos los niveles de Gobierno, a la cual se sumaron las instituciones educativas públicas y todos los Bancos del país a partir del miércoles 15 y hasta el viernes 17.

A ello le siguió en la explanada del Zócalo de la Ciudad de México (la segunda más grande del mundo), la preparación de un desfile masivo e increíble para conmemorar el Bicentenario, el cual indudablemente logró despertar en más de uno, el orgullo de ser mexicano, poniendo de manifiesto la impresionante historia y cultura de México. A su vez cada estado, cada municipio y provincia de la república, se esmeró en lograr una fiesta importante a pesar de los problemas por los que pudieran estar pasando.

La fiesta logró ser lo que se esperaba, o inclusive lo que nadie se hubiera imaginado, demostrándole al mundo, que México es un país grande, mucho más grande que sus problemas (como diría el slogan publicitario): unido, alegre, sin violencia y por supuesto, festejando.

Pero (y como siempre existe el pero), ¿merece el hecho de estar a doscientos años del inicio del evento que nos dio patria, que nos dio ‘libertad’ e ‘independencia’, tener como evento máximo, sólo la fiesta del 15 y 16 de septiembre?, ¿no era acaso la oportunidad de trascender como país y sociedad?

Esta era una oportunidad única para el país. Era una oportunidad, en la que más que culpar sólo al gobierno (‘muera el mal gobierno’), todas las empresas nacionales, y más importante, nosotros como ciudadanos mexicanos y sociedad, debimos haber hecho de esta conmemoración, nuevamente una revolución de este país. Una revolución sin armas, sin violencia ni enfrentamientos u ofensas, una revolución civilizada, en la que el progreso diera pauta a un nuevo país mejor, más feliz y orgulloso de sí.

Y sin embrago, la oportunidad se fue, nos queda el recuerdo para que quizá algunos cuantos logren algo en este tiempo, y que quizá sus buenas acciones hayan sido propiciadas por el espíritu del Bicentenario.

La realidad, es que arquitectos, ingenieros y urbanistas, pudieron haber modificado intensamente este evento, convirtiéndolo en algo totalmente trascendental. Y en cierta y mínima manera eso se buscó, pero sin éxito. El famoso ‘Arco del Bicentenario’, la Torre de Luz en la capital mexicana, como parte de las obras conmemorativas que no se acabaron, que no quedarán listas sino hasta algún tiempo después. La creación de un sinfín de ‘Parques Bicentenarios’ en los estados donde empezó México (Guanajuato y Querétaro principalmente), de los cuales, la mayoría jamás se confirmaron y sólo pocos se construyeron. La Refinería Bicentenario, en el estado de Hidalgo, la macro obra petrolera que aún está en duda. Y todo esto, que quizá hasta finales del 2011 o más podamos ver materializado. Sólo se rescata la Expo Guanajuato Bicentenario, la cual es sólo arquitectura efímera.

Y tratando de poder generar acciones que conmemoraran la Independencia mexicana, los gobiernos buscaron desesperadamente y mal hecho, el ponerle a todas las acciones y obras de este año que ya estaban contempladas a realizarse, el sufijo ‘Bicentenario’; Puentes Bicentenario, Ciudades Bicentenario, Avenidas Bicentenario, cuando sólo la palabrita es lo que quedará de esta fecha. Puras obras surgidas de una necesidad tajante, y no de la simple razón de conmemorar a nuestra historia y lograr mejorar el presente y el futuro de la nación.

Acaso la oportunidad de trascender con obras que quedarán construidas y que representen una verdadera razón de cambiar, de mejorar y mirar hacia nuestra historia tendrá que ser hasta el tricentenario, cuando quizá la mayoría de nosotros ya no estemos aquí; o seremos capaces como sociedad de lograrlo mucho antes.

Resta mirar a lo que otras naciones latinoamericanas, quienes también cumplen su Bicentenario están haciendo, y pensar si se puede hacer mejor, o si realmente fue suficiente.



Imagen: Vector del proyecto ganador del Arco del Bicentenario; Imagen editada por Alejandro Carrillo.

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