10.09.2010

La cubierta como protagonista.

[ Alejandro Carrillo R. ]


Depende mucho del tipo de proyecto, pero el arquitecto diseña espacios pensando básicamente en dos factores: la funcionalidad y la estética. Posterior a ello le siguen factores como el económico o los caprichos. Partiendo de esto, la estética ha sido llevada al nivel de lo que se ‘puede ver’, refiriéndome con ello a una escala humana, más del tipo de lo que ven nuestros ojos de persona a persona; y dada esta premisa, es que el diseñador se enfoca en generar fachadas y espacios internos visualmente atractivos, limpios, en fin, conteniendo un mensaje que sólo el ser humano es capaz de percibir. Sin embargo, siendo realistas, hoy no nos encontramos viviendo ante una escala meramente humana, puesto que desde hace décadas, la vida ‘se mueve en automóvil’. La movilidad que hoy alcanza al ser humano, así como la magnitud de las ciudades produce que ya no se piense a nuestra escala, y la arquitectura para nada es la excepción, ya que hoy se levantan edificaciones que dejan muy atrás a la Torre de Babel.

Tomando en cuenta esta situación, es que ya no podemos dejarnos llevar simplemente por lo que  vemos (a escala humana), dado que eso ya no es un punto de referencia real hacia la magnitud del mundo de hoy (aclaro, todo gira en torno al ser humano, pero la escala global ya no le pertenece). Y es aquí donde, dejando de ser antagonista, aparece el techo, la cubierta, la quinta fachada como la nueva protagonista.

No es tema nuevo, la quinta fachada es vinculada por muchos con la sustentabilidad, aunque diseñar una fachada en el techo no implica necesariamente poner plantitas ni techos verdes, o paneles fotovoltaicos y calentadores solares. Lo que es cierto es que lo que nuestros ojos alcanzan a ver, nos hace reflexionar en cuanto al paisaje urbano que hemos creado; el cual en ciudades de grande expansión o en vías de desarrollo está convertido en algo horrendo, repetitivo, e incluso antiguo (en el sentido de que se hace viejo rápidamente). Por lo tanto, la famosa quinta fachada ya no juega sólo un papel de sustentabilidad, sino que las expectativas que se deben tener de ella incluyen el reparar y mejorar la deprimente cara urbana que se ha creado.

¿Ya no son tiempos de poner tendederos y tinacos en los techos, así como de lucir a todo esplendor el color rojizo del impermeabilizante?, la verdad no lo sé, puesto que las necesidades y alcances de las personas jamás son cuestionables para un arquitecto. Lo que sí sé es que son un campo de acción, y que ya no se vive en tiempos donde la conciencia humana llega meramente a su escala, sino a una más grande. La cubierta, el techo, ya no debe ser sólo la protagonista de mercados y naves industriales, sino de cada proyecto, puesto que siempre es la cubierta la que concede que un espacio tenga el carácter de habitable. Atender este problema, si así se le puede llamar, puede no ser sencillo, pero a grandes problemas, soluciones simples. El objetivo es uno: hacer arquitectura. Únicamente participan más caras, agregadas al volumen.



Imagen: extraída de Flickr. Fotografía propiedad de Diego López, Todos los derechos reservados. 2008.

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